Euskara
Desarrollo Metodológico
Consideramos la educación como un trinomio indisoluble formado por los tres términos:

NIÑO, FAMILIA, ESCUELA

  Por eso, antes de abordar el proceso de aprendizaje, proponemos una reflexión sobre la incidencia de cada una de las partes en la buena educación, tanto positiva como negativamente, así como los objetivos que podríamos fijarnos, de una forma racional, con cada uno de ellos.

  Entre estos términos del trinomio, teóricamente indisolubles, ha existido siempre un elemento extraño que ha impedido la comunión, lo que ha provocado la desconsideración al niño/a, la falta de estimación al profesor/a, el choque generacional, la insolidaridad, la delincuencia y demás males sociales.

  Pensamos que no existe la menor duda de que el sujeto-objeto de la educación debe ser el niño-adolescente y para él precisamente tendríamos que fijar, esencialmente, los objetivos, que de una manera sencilla, conducirían sobre todo, a convertirlo en un adulto consciente y capaz de desenvolverse en el medio al que está destinado. Y ello es así, por que el niño en los primeros momentos es inconsciente e incapaz. Pero para conseguir esa consciencia y esa capacidad, que permitirán el logro de ese objetivo, proponemos y pensamos llevar a cabo, una absoluta y necesaria colaboración entre los otros dos términos del trinomio: ESCUELA Y FAMILIA. Términos que tienen a su vez que estar educados, es decir, ser conscientes y capaces para poder prestar esta colaboración.

  En aras de una mejor consciencia y capacidad de estos dos términos del trinomio, proponemos la creación de una escuela permanente de padres y madres, y la asistencia, también permanente, de profesores a cursillos de reciclaje que les permitan actualizar sus conocimientos en materia educativa.

  El trinomio de la educación quedaría, en consecuencia, establecido esquemáticamente de esta forma:



  El resto de las circunstancias y connotaciones marginales, pero incidentes, como pueden ser las del entorno, psicológicas, ambientales, de salud, intelectuales, etc. se resolverán mediante una colaboración simbiótica de los términos aludidos, utilizando en los casos que así lo requieran la colaboración de los técnicos precisos.
Hechas estas reflexiones, proponemos como objetivo global de nuestro Proyecto educativo:

Conseguir el mayor grado de libertad responsable en el alumnado, convirtiéndolo en un adulto consciente y capaz para convivir en el medio al que está destinado, considerando la convivencia en el máximo grado de perfección.
  En esta línea, proponemos como objetivo del niño:
  1. Capacitarlo para el conocimiento a través del desarrollo de sus capacidades de razonamiento lógico, verbal y espacial.
  2. Posibilitarlo para el ejercicio de la profesión que racionalmente encaje con su personalidad y le permita una convivencia de pretendida formación, elegida con libertad consciente.
  Como objetivos de la familia:

  1. Colaborar desde su área con la escuela (técnicos de la educación) en conseguir los objetivos del niño, considerando:

    1. Que solo a través de la comprensión se logra la resignación que nos libera de la infelicidad ante situaciones adversas.
    2. El registro y la acumulación de datos (contenidos) adquiridos y retenidos mnemotécnicamente nunca son objeto de reflexión y, por consiguiente, no conducen a la comprensión del concepto ni al aprendizaje auténtico que pueda incidir en el logro de los objetivos que fijamos para el niño/a.
    3. El educador es el que puede saber más de educación (es su parcela), y por consiguiente la intervención técnica de los padres puede producir, de hecho produce, resultados negativos que perjudiquen al niño/a.
    4. La colaboración de la familia en la educación del niño/a, debe ceñirse estrictamente a su área y realizarse siempre bajo el asesoramiento y control del educador.
  Y por fin como objetivos de la escuela:

  1. Conseguir una sociedad consciente y capaz de convivir, partiendo asociativamente de todo lo conseguido con positividad acreditada, estudiando las connotaciones que caracterizan a la sociedad presente y previendo, con objetividad y lógica, las situaciones de futuro, mediante el estudio de los fenómenos sociológicos, que como consecuencia de la evolución tecnológica resulten irreversibles.
  Para el logro de estos objetivos, tendremos que considerar:
  1. Que sobre la escuela recae la mayor de todas las responsabilidades vitales; conseguir una sociedad ecuánime y digna.
  2. Que como quiera que la vida y la sociedad son cambiantes, continua y permanentemente, la escuela, para lograr sus objetivos tiene que estar en permanente reciclaje, mas que cualquier otra institución.
  3. Que la escuela como institución, tiene que tener, prioritariamente, objetivos de futuro en su esencia, posponiendo si fuera necesario, los de presente y sobre todo los de pasado, por lo que los educadores, como miembros de esta institución, solo pueden considerarse idóneos cuando hayan alcanzado el máximo de objetividad, asepsia ideológica y vocación.
  4. Que el educador del presente nunca puede convertirse en el niño del presente, a pesar de sus buenos deseos, al desconocer su mundo, sino en el niño del pasado al que él perteneció y conoce, pero cuyas connotaciones y entorno eran distintas de las actuales, por lo que lógicamente deja de ser válida la premisa de que "el buen educador debe convertirse en niño".
  5. Que lo anterior no justificaría que deba tratarse al niño como si fuera un adulto, lo que desbordaría todas su posibilidades, al no haberse desarrollado todas sus capacidades, pero sí como un ser racional que vaya transcurriendo en el aprendizaje de una forma correcta de acuerdo con su edad y con su coeficiente intelectual pero sin subestimar su naturaleza.
  6. Que dado el carácter cambiante de la sociedad, de la vida, y en consecuencia de la escuela, resulta incoherente por parte del educador, querer impartir solo y siempre, los conocimientos que ha aprendido cuando estudiaba.
  7. Que las mismas circunstancias, en buena lógica, deberían impedir que el educador empleara para con sus alumnos, rigurosamente, los mismos sistemas metodológicos con que él fue educado.
  Que lo verdaderamente difícil, pero realmente válido, es conseguir el sentido pragmático del aprendizaje, mediante el cuál, se descubran para ser utilizadas, las características universales e inmutables, por su esenciabilidad, y se incorporen en cada momento los específicos del tiempo en que se realiza la función, producto de la experiencia y la evolución.

La evaluación
  La metodología descrita con anterioridad, permite realizar la evaluación bajo dos puntos de vistas:
  1. Evaluación continuada a través del desarrollo de actividades dado el carácter asociativo de que se les dota, retomando permanentemente los contenidos básicos en cada disciplina, que suelen ser preceptivos para abordar los contenidos de cursos superiores.
  2. Evaluación por controles individuales en los que tras baremar la asimilación de contenidos se proyecta evaluar el desarrollo de las distintas capacidades; razonamiento, análisis, síntesis, expresión, etc.
  Así mismo y desde un punto de vista de grupo, a efectos de evaluación del centro, se han puesto en marcha otros mecanismos, con los que se pretende conseguir no solo una evolución permanente, sino en un proceso de realimentación, una corrección de los errores que puedan ir surgiendo mediante:
  1. Al finalizar cada curso, los profesores de área y coordinadores de ciclo, presentarán una memoria en la que se analicen pormenorizadamente la situación grupal del curso e individual de cada alumno y sobre todo se consignen las dificultades que no se hayan podido superar.
  2. La mencionada memoria, servirá de base a primeros de septiembre del curso siguiente para la programación y elaboración de la unidad cero, a desarrollar en ese mes, y cuyo objetivo principal será, superar las dificultades consignadas en la memoria y registradas en un chequeo previo inicial, para homogeneización del grupo y situarlo en condiciones de recibir el mejor aprendizaje.
  3. Trimestralmente cada profesor/a realizará una beremación idéntica, coincidiendo con las reuniones de Padres/madres, que se espera pueda permitir las oportunas correcciones en la programación.
  4. Los padres y Madres recibirán un informe escrito del proceso educativo de sus hijos, con una periodicidad trimestral en algún caso y bimestral en otro. Esta información se recibirá en entrevista individual al finalizar cada curso escolar, así como cuando el tutor o la dirección lo estime conveniente.